martes, 18 de marzo de 2014

MENSAJE DÍA INTERNACIONAL DEL TEATRO 2004. GILBERTO MARTÍNEZ.

VI ACTO DE CELEBRACIÓN SEMANA INTERNACIONAL DEL TEATRO
Coordina: Corporación Ateneo.
Informes: 2160708
www.corporacionateneodemedellin.com

MENSAJE EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL TEATRO
Gilberto Martínez
Director Casa del Teatro de Medellín.
Para mí es un honor el poder, este 27 de marzo de 2014 día internacional del teatro, y recién cumplidos los 80 años, dirigirme a todos aquellos que de una u de otra forma han considerado este arte milenario como una forma de vida.
            Hace unos años  me desplacé con el grupo de la Corporación Teatro de libre de Medellín a una población a  seis horas en bus, de la capital del departamento de Antioquia.
El valle donde está asentado el pueblo tiene una extensión de 18.000 hectáreas irrigadas por el río Penderisco, propiedad de unos 44 terratenientes.
El objetivo: la presentación de la obra Revolución en América del Sur, de mí querido y fallecido amigo, Augusto Boal.
El nunca olvidado creador del teatro del oprimido.
El protagonista José Silva, obrero de la industria de la construcción es perseguido por la clase política para que se digne votar. Fue un día domingo, a la hora de la misa, 11 de la mañana, en la plaza del pueblo, cercada por la fuerza militar, para evitar desórdenes.  Iniciamos la presentación de la obra. 8 actores y una actriz. Mientras unos, actuábamos, los demás observaban sentados, al lado de pequeños cajones en donde se guardaban los objetos de utilería característicos del personaje a interpretar,  y que se ponían  cuando les tocaba el turno.
Antes de cantar la canción final que terminaba con el estribillo: pueden olvidar la pieza, deben sólo recordar, que si el teatro es un juego, afuera está la verdad; debía levantarme y encarnar el papel de un político que  arengaba a los espectadores a votar…
Cuando inicié el discurso, se desato una ráfaga de detonaciones que hizo, sin pensarlo dos veces, que me arrojara al piso. Caí cerca del actor-protagonista de la pieza. Me miró en forma inquisidora y de reproche. “El “fuego” continuaba. Sin apuro y en forma nítida, me dijo:
-“Hay que ser consecuente, compañero.”
No tuve más remedio que continuar sin medir en ese momento el alcance que dicha “sentencia” iba a tener en mi concepción y compromiso con el teatro que hacía, sobre todo al enterarme de que las detonaciones fueron producidas por fuegos artificiales que había colocado el cura párroco en un muñeco que debía ser incinerado el 31 de diciembre como parte de la celebración de año nuevo.
Comprendí que hacer teatro es una manera de encarar nuestra vida, de ejercer el poder de crear y decidir, de asumir la existencia en un todo y por un todo con la visceralidad del que goza y sufre por pertenecer al género humano.
Pero también quiero decirles a todos que creo necesario hacer en este día un alto en el camino, puede ser un instante, para preguntarnos qué es el teatro actualmente y qué significa, y sobre todo que significa para nosotros y nuestra cotidianidad.
            Por ejemplo, pregunto: ¿Debe el teatro de arte, (arte como oficio de crear) con el que me he comprometido, ser digerido con nuestro beneplácito, por la corriente de la cultura globalizada de las masas con fines económicos?  Pienso que dejar que eso suceda es la manera más fácil de enfrentar nuestro compromiso existencial con el arte teatral. Hacerle el juego a las industrias culturales que dicen que al público hay que darle lo que pide, sin cuestionarse que ese pedir, ese gusto, está condicionado por ellas mismas es eludir respuestas menos alienantes. 
Ante los embates lo único que debemos mantener es la ética del oficio que hemos escogido, para realizarnos como creadores.  
            Y es esa ética del ofició, la que debe desmontarnos de la retórica de la autosuficiencia que sólo alimenta nuestro ego y plantear, basados en la ciencia y nuevos recursos tecnológicos, una re-teatralización del teatro de arte que contemple en la acción, base fundamental del teatro, una equivalencia justa, nítida y significativa entre la forma y el contenido.
Y nos tenemos que preguntar como lo hace el maestro Santiago García  sobre el grado de receptividad del espectador de nuestro tiempo. Ese espectador que vive, igual que nosotros, una realidad compleja y desconcertante y que al confrontarse con el objeto artístico, se cuestiona; o por lo menos creemos debe cuestionarse, acerca de sus creencias. Cómo no cuestionarse sobre la cultura del espectáculo, del entretenimiento y de la conversión de todo en mercancía. (García, 2013:8)[1]
           
El teatro no da respuestas. Por eso no  debemos proponer un sistema, ni método, ni un manual en el sentido estricto de los términos, sólo el reflexionar sobre  un conjunto de saberes  dados por y en una práctica constante del quehacer, cuyos fines han sido la búsqueda de una eficaz y sincera manera de comunicar a través de ese hacer, heridas de vida. Una herida de vida como relieve de un acontecimiento  en el tapete de las banalidades. En otras palabras un trabajo teatral bajo la concepción de una Puesta en Relieve que conmueva y despierte en nosotros la necesidad de ser mejores como seres humanos.
A todos los creadores del mundo y Colombia mi saludo fraternal y al espectador que aún conserva la esperanza de un mundo mejor y en paz, una invitación para que celebren con nosotros este día internacional del teatro. Muchas gracias.

Medellín, 27 de marzo de 2014



[1] García, Santiago, 2013, Presencia y futuro de nuestro teatro. Un teatro de preguntas, en: Memorias de Teatro, Diciembre de 2013, No 10, Cali, Fundación Festival de Teatro de Cali.  


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